sábado, 9 de marzo de 2024

Lectura 2. El conde Lucanor

 



Juan Vicedo (2004). Introducción a “El Conde Lucanor”. Aguaclara.

La segunda reseña realizada en el blog está destinada al libro “El Conde Lucanor” el cuál consta de 51 cuentos, sin embargo, me voy a centrar en cinco de estos:

·         Cuento IV: Lo que, al morirse, dijo un genovés a su alma.

·         Cuento V: Lo que sucedió a una zorra con un cuervo que tenía un pedazo de queso en el pico.

·         Cuento VI: Lo que sucedió a la golondrina con los otros pájaros cuando vio sembrar el lino.

·         Cuento VII: Lo que sucedió a una mujer que se llamaba doña Truhana.

·         Cuento VIII: Lo que sucedió a un hombre al que tenían que limpiarle el hígado.

Estos cuentos se pueden utilizar en el aula a pesar de tener un castellano antiguo, ya sea con las distintas adaptaciones de esta obra como las que el maestro considere pertinentes realizar, ya que de esta forma se puede alcanzar un aprendizaje en valores por parte del alumnado. La edición expuesta es un recurso que puede servir para que el alumnado conozca diferente léxico del castellano antiguo y registros de habla, ya que se trata de un léxico más formal que no se usa a diario.

El cuento que menos apropiado me parece para utilizarlo como recurso en el aula es el V, pues aunque tiene una moraleja buena, la cual es que no te puedes fiar de la gente solo porque te alabe, se puede malinterpretar en diferentes situaciones, porque, por una parte, puede haber personas que dejen de fiarse de otras porque piensen que solo las quieren por interés y para conseguir algo a cambio, por otra parte, puede haber gente que deje de realizar cumplidos y alabanzas por miedo a que la persona piense que lo hace porque quiere conseguir algo a cambio. Sin embargo, es cierto que resulta de vital importancia enseñar que no nos tenemos que fiar al cien por cien de gente que no conocemos. Por ello, considero que lo más conveniente sería realizar una adaptación en la cual los niños/as entendiesen el mensaje de manera correcta, el cual sería que si no conocen a la persona que les alaba y no sabe qué intenciones tiene no deben fiarse, por lo que deben aprender a realizar esta distinción.

En cuanto al resto de los cuentos, me parece que tienen moralejas muy buenas y que se pueden utilizar en el aula como recurso educativo para enseñar valores, emociones y maneras de actuar. A continuación, explico el motivo de cada uno de ellos:

En el cuento IV: la moraleja se refiere a que el dinero no es lo más importante y que no se puede arriesgar todo solo para conseguir aún más dinero, por lo que se enseña que la avaricia no es buena. Con este cuento, aparte de evitar la avaricia en los niños/as también se puede enseñar el cómo ahorrar y gestionar el dinero. Hay muchos niños/as que no saben el trabajo que tienen que hacer sus familias para poder ganar dinero, y es algo en lo que se debe educar.

El cuento VI: muestra la importancia de tener en cuenta los consejos que se reciben de las personas del entorno, ya que se hacen para prevenir. Al leer este cuento, he recordado el cuento de “Caperucita roja”, en el que Caperucita no hace caso a su madre y habla con el lobo, si la hubiese obedecido, nada habría ocurrido. Este cuento se puede utilizar como recurso educativo para enseñar acerca de la importancia de hacer caso a las advertencias.

El cuento VII: es un poco similar al IV, ya que, aunque no trate sobre la avaricia, su tema principal es la fantasía o ambición para ganar dinero. Aunque es cierto que en varias ocasiones es bueno tener fantasía para desarrollar la creatividad y otros valores, hay que enseñar al alumnado con qué aspectos hay que tener una fantasía más razonable y cuando más ficticia. Así como también enseñar que esta fantasía no tiene que perjudicar a nadie. Este cuento le recuerdo de cuando yo era pequeña, aunque no de la misma manera, sino con el “cuento de la lechera”. Tras la lectura de este cuento y recordar el de cuando era pequeña, no puedo decidirme por cuál me gusta más, pero es cierto que en cuanto a léxico es más fácil el “cuento de la lechera”.  Por hacer honor al cuento VII, ya que me recuerda a mi infancia, quiero narrar este en el siguiente audio:

Con el cuento VIII: se puede enseñar el valor de compartir y por qué esto es bueno, así como también el peligro que puede ocasionar el compartir demasiado, no se debe conseguir muchas cosas para compartirlas con alguien, porque a ti te puede resultar un sobresfuerzo mientras que la otra persona ni ha buscado la manera de conseguirlo por sí misma. Por ello, es importante educar a los menores en que tienen que compartir siempre y cuando no les afecte a ellos.

En conclusión, la obra de “El Conde Lucanor” se puede utilizar como recurso educativo para conseguir diferentes objetivos, tales como: enseñar diferente registros (formal e informal), valores, emociones, maneras de actuar o estructuras, entre otros. Aunque algunos cuentos considero que deberían adaptarse para que el alumnado entienda correctamente el mensaje de la moraleja.

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