Juan Vicedo (2004). Introducción a “El Conde Lucanor”.
Aguaclara.
La segunda reseña realizada en el blog está destinada al
libro “El Conde Lucanor” el cuál consta de 51 cuentos, sin embargo, me voy a
centrar en cinco de estos:
·
Cuento IV:
Lo que, al morirse, dijo un genovés a su alma.
·
Cuento V: Lo
que sucedió a una zorra con un cuervo que tenía un pedazo de queso en el pico.
·
Cuento VI:
Lo que sucedió a la golondrina con los otros pájaros cuando vio sembrar el lino.
·
Cuento VII:
Lo que sucedió a una mujer que se llamaba doña Truhana.
·
Cuento
VIII: Lo que sucedió a un hombre al que tenían que limpiarle el hígado.
Estos cuentos se
pueden utilizar en el aula a pesar de tener un castellano antiguo, ya sea con las
distintas adaptaciones de esta obra como las que el maestro considere
pertinentes realizar, ya que de esta forma se puede alcanzar un aprendizaje en
valores por parte del alumnado. La edición expuesta es un recurso que puede
servir para que el alumnado conozca diferente léxico del castellano antiguo y
registros de habla, ya que se trata de un léxico más formal que no se usa a
diario.
El cuento que menos
apropiado me parece para utilizarlo como recurso en el aula es el V, pues
aunque tiene una moraleja buena, la cual es que no te puedes fiar de la gente
solo porque te alabe, se puede malinterpretar en diferentes situaciones,
porque, por una parte, puede haber personas que dejen de fiarse de otras porque
piensen que solo las quieren por interés y para conseguir algo a cambio, por
otra parte, puede haber gente que deje de realizar cumplidos y alabanzas por
miedo a que la persona piense que lo hace porque quiere conseguir algo a
cambio. Sin embargo, es cierto que resulta de vital importancia enseñar que no
nos tenemos que fiar al cien por cien de gente que no conocemos. Por ello,
considero que lo más conveniente sería realizar una adaptación en la cual los
niños/as entendiesen el mensaje de manera correcta, el cual sería que si no
conocen a la persona que les alaba y no sabe qué intenciones tiene no deben fiarse,
por lo que deben aprender a realizar esta distinción.
En cuanto al resto de
los cuentos, me parece que tienen moralejas muy buenas y que se pueden utilizar
en el aula como recurso educativo para enseñar valores, emociones y maneras de
actuar. A continuación, explico el motivo de cada uno de ellos:
En el cuento IV: la
moraleja se refiere a que el dinero no es lo más importante y que no se puede
arriesgar todo solo para conseguir aún más dinero, por lo que se enseña que la
avaricia no es buena. Con este cuento, aparte de evitar la avaricia en los
niños/as también se puede enseñar el cómo ahorrar y gestionar el dinero. Hay
muchos niños/as que no saben el trabajo que tienen que hacer sus familias para
poder ganar dinero, y es algo en lo que se debe educar.
El cuento VI: muestra
la importancia de tener en cuenta los consejos que se reciben de las personas
del entorno, ya que se hacen para prevenir. Al leer este cuento, he recordado
el cuento de “Caperucita roja”, en el que Caperucita no hace caso a su madre y
habla con el lobo, si la hubiese obedecido, nada habría ocurrido. Este cuento
se puede utilizar como recurso educativo para enseñar acerca de la importancia
de hacer caso a las advertencias.
El cuento VII: es un
poco similar al IV, ya que, aunque no trate sobre la avaricia, su tema
principal es la fantasía o ambición para ganar dinero. Aunque es cierto que en
varias ocasiones es bueno tener fantasía para desarrollar la creatividad y
otros valores, hay que enseñar al alumnado con qué aspectos hay que tener una
fantasía más razonable y cuando más ficticia. Así como también enseñar que esta
fantasía no tiene que perjudicar a nadie. Este cuento le recuerdo de cuando yo
era pequeña, aunque no de la misma manera, sino con el “cuento de la
lechera”. Tras la lectura de este cuento y recordar el de cuando era
pequeña, no puedo decidirme por cuál me gusta más, pero es cierto que en cuanto
a léxico es más fácil el “cuento de la lechera”. Por hacer honor al cuento VII, ya que me
recuerda a mi infancia, quiero narrar este en el siguiente audio:
Con el cuento VIII: se
puede enseñar el valor de compartir y por qué esto es bueno, así como también
el peligro que puede ocasionar el compartir demasiado, no se debe conseguir
muchas cosas para compartirlas con alguien, porque a ti te puede resultar un
sobresfuerzo mientras que la otra persona ni ha buscado la manera de
conseguirlo por sí misma. Por ello, es importante educar a los menores en que
tienen que compartir siempre y cuando no les afecte a ellos.
En conclusión, la obra
de “El Conde Lucanor” se puede utilizar como recurso educativo para conseguir
diferentes objetivos, tales como: enseñar diferente registros (formal e informal),
valores, emociones, maneras de actuar o estructuras, entre otros. Aunque
algunos cuentos considero que deberían adaptarse para que el alumnado entienda
correctamente el mensaje de la moraleja.

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