Ricardo, L. A. (1998). El Buscón. Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.
https://www.cervantesvirtual.com/obra/el-buscon--0/
La cuarta reseña del blog aborda la lectura de “El Buscón”
de Francisco de Quevedo, una obra que hasta ahora no había leído, solo recuerdo
haberla escuchado en algún curso de la ESO o bachillerato, pero no sabía su
trama. La obra trata de la vida de Pablos, conocido como el buscón, quien pertenece
a una clase baja y que intenta ascender, pero a causa de diversas situaciones
que se le presentan no lo consigue.
Esta obra a mi parecer es cómica, pero también a su vez es
trágica, puesto que hay diferentes muertes trágicas como la primera a
principios de la historia, que muere en padre de Pablos por pena de muerte y la
siguiente, a finales de la historia, la madre de Pablos que es condenada a ser quemada
en la plaza de Valladolid, aunque nombran verdugo a Pablos para que este ahogue
a su madre y esta no sea quemada en la hoguera.
La obra está redactada en castellano antiguo, por lo que he
tenido dificultades en leerla y en entender algunos tramos de la lectura, han
sido varios fragmentos los que he tenido que releer para poder comprenderla
mejor. Además, también se incluyen algunas frases en latín, como: “mea culpa
est”, “imposiblis est”, “¿Qui sunt hic muliéri?”, entre otras.
También el uso frecuente de palabras obscenas que utilizan los personajes,
como: “Zorra”, “Puta”, “hideputa”, entre otras, me ha provocado una
lectura densa, puesto que se repiten a lo largo de toda la historia. Cuando he
notado más dificultad en la lectura, y, por ende, me ha gustado menos, ha sido
la primera mitad de la tercera escena, en la que se cuenta la boda de Ana, puesto
que es donde se refleja más el castellano antiguo y hay más latinismos, aunque
estos me han ayudado a recordar el latín que tengo olvidado desde que le aprobé
en bachillerato. (Pág 425-452)
A pesar de las dificultades que he tenido durante la obra, algunos
diálogos me han parecido graciosos, perteneciendo estos a las partes que más me
ha gustado de la obra. Por ejemplo: en la página 45, se realiza un diálogo con tema escatológico que, aunque puede parecer desagradable, me pareció cómico por la
forma en la que se relacionan los personajes: “¿A quién?”, “¿Qué cacaaa?”, “¿Qué
palomas?”, entre otras.
Durante la lectura, he asociado esta obra con otras, a causa
de algunas frases o palabras que se mencionan en historia:
·
“Los espejos venecianos” de Joan Manual
Gisbert, puesto que es el último libro leído (se encuentra en la entrada
anterior), y en la obra de “el buscón”, en el primer párrafo de la obra se hace
mención a espejos: “como surgiendo de un laberinto de espejos surge la
muerte con su traje de esqueleto y su guadaña”, y en el libro mencionado la
historia trata sobre como un joven estudiante investiga sobre el caso de
Beatrice en un Palazzo que tiene un pasillo con espejos.
·
“Caperucita roja y el lobo”, en el momento que
en la página 9 de la obra “el buscón”, en la conversación entre Aldonza y
Grajales:
“ALDONZA. ¡Lengua no le falta a la sierpe!
GRAJALES. ¡Ni dientes para morderte...!
ALDONZA. ¡Pues ya ves los que me cuelgan!”
Me ha recordado cuando Caperucita le dice al lobo: “¡Qué
dientes más grandes tienes!” y el lobo le responde: “Para comerte mejor”.
En conclusión, me ha servido como experiencia esta obra para
conocer un poco más el castellano antiguo, pero no la considero como una de las
mejores lecturas que he realizado, debido a que me ha costado mucho tiempo
conseguir entenderla.
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