Mayorga, J. (2006). El chico de la última fila. (Juan Mayorga-El chico de la úlima fila) (wordpress.com)
La recensión sexta del blog aborda la obra de Juan Mayorga, “el
chico de la última fila”. Su trama se centra en Claudio, un joven de 17
años que cursa bachillerato. Su profesor de literatura, Germán, manda como
actividad inicial realizar una redacción sobre el fin de semana. Sin embargo,
cuando el profesor y su mujer Juana leen la redacción de Claudio, aunque les
parece curiosa, observan un tono grosero por la forma de redactar y su
contenido. Sin embargo, Germán anima al joven a seguir escribiendo, pero con
diferentes pautas. La historia que redacta el estudiante se basa en la familia
de su compañero de clase, Rafa, para ello frecuentemente visita la casa de este
bajo la excusa de ayudarlo con matemáticas. El final revela que la historia no
solo se basa en la familia de Rafa, sino también en Germán y Juana.
Al seleccionar esta lectura, desde un primer momento imaginé
que giraría en torno a la educación, pero pensé que su tema sería el “bullying”.
Aunque la obra trata de lo que imaginé, puedo decir que me ha gustado leerla
debido a su trama interesante y léxico sencillo. Sin embargo, en ocasiones se
entremezclan los personajes y escenarios, lo que dificulta comprender que está
sucediendo. No obstante, viendo la obra de teatro, todo queda más claro, además
cabe destacar, que resulta más fácil que el teatro clásico.
Lo que más me ha gustado de la obra ha sido la relación
entre el profesor y su alumno Claudio, por el estereotipo que existe en la sociedad,
en el que dice que los profesores de secundaria ignoran a sus alumnos, sin embargo,
este se ha interesado en él con el objetivo de que aprenda a escribir. Además, de
manera indirecta, ayuda al lector o espectador a comprender mejor la literatura.
En cuanto a personajes, quiero destacar a Juana, por su sinceridad, como cuando
critica a su marido por borrar toda la pizarra a Rafa delante de sus
compañeros.
Por otra parte, lo que menos me gustó fue, como mencioné anteriormente,
la confusión que generan los saltos de personajes y la falta de información
sobre la relación entre Claudio con su padre y lo que sucedió con su madre.
Respecto al final, me resulta incompleto, como si el autor no quisiera seguir
escribiendo, pensaba que sería un final más cerrado.
Mayorga, J. (1965-9114). Producción de: Ur Teatro. El chico de la última fila. Madrid INAEM (2006). INAEM - FichaResultados (teatro.es)
Aunque la lectura no es complicada, algunas partes no quedan
claras. Por ello, ver la representación teatral mediante Teatroteca me ha
ayudado a comprender mejor la historia y disfrutarla más. Los actores son
capaces de transmitir su estado de ánimo mediante el tono que utilizan, por
ello quiero destacar la escena en la que Rafa averigua que Claudio había dado
un poema a su madre, y le recriminó (En la lectura: Pag 46-47). Puesto que el
actor que interpreta a Rafa utiliza un tono sarcástico y realiza expresiones
faciales que te hace empatizar con él.
Durante la lectura, la manipulación de Claudio hacia su
profesor, por ejemplo, cuando Claudio le dice que si quiere que siga
escribiendo tiene que robar el examen de matemáticas con el objetivo de que
Rafa consiga aprobar y Germán accede. Me ha hecho reflexionar sobre como este
acepta para conseguir lo que quiere, que su alumno siga escribiendo. Esto no me
parece ético, puesto que, aunque una persona tenga metas, no se tienen que incumplir
valores y menos cuando se trata de un compañero de profesión. Para ello se
puede recurrir a otras formas como al diálogo o ayudas, por ejemplo, en este
caso para matemáticas. Además, tampoco me parece ético la invasión de la
privacidad que realiza Claudio en la casa de Rafa, y a la vez resulta curioso
que Rafa no percibiese esta actitud.
La lectura me ha recordado a la película de “El club de
los poetas muertos”, la cual también trata sobre como un profesor
literatura anima a sus alumnos a perseguir sus sueños y a la lectura de una
manera inusual.
En cuanto a la utilidad de esta obra en la educación, aunque
sería en secundaria, es una opción que se puede contemplar, puesto que enseña
valores, como cuando Claudio dice que a Rafa no le da vergüenza que sus padres
vayan a buscarle, ya que en la adolescencia lo más común es sentir esa vergüenza.
También el como perseguir las metas, aunque se necesitaría la guía del docente
para discutir temas éticos. Además, ayuda a comprender más la literatura y él
saber cómo redactar una novela.
En conclusión, es una obra atractiva con un léxico sencillo y trama interesante, aunque algunos temas queden sin resolver. Ver la
representación teatral complementa la experiencia de la lectura y ayuda a
disfrutar más de esta. Además, puede ser un recurso educativo valioso para
fomentar la lectura e inculcar diversos valores.
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